Factores limitantes del desempeño humano


Solo con fines informativos. Ejercítese bajo su propio riesgo.

Tenga en cuenta que los estudios en la entrada del blog se referencian con el nombre del científico y el año entre paréntesis. Por ejemplo, Williams (1994) se refiere a un científico llamado Williams, quien realizó un estudio relevante en 1994. "et al." significa básicamente "y colegas", es decir, otros científicos colaboraron.

En todas las áreas del deporte y el ejercicio, existen numerosos factores que contribuyen al éxito del rendimiento general. Según Williams (1994):

‘'El rendimiento físico es principalmente una función del tamaño, la forma, el sexo y la edad del individuo'.

Aunque estos factores mencionados por Williams juegan un papel importante en el rendimiento general de un atleta, el éxito en el deporte a nivel de rendimiento depende de aspectos más importantes. 

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Desde la investigación pionera realizada por Hill et al (1923) en el área de la absorción de oxígeno y sus efectos sobre el rendimiento físico, se han realizado muchas investigaciones para examinar los factores limitantes del rendimiento.

En los últimos años, varios investigadores han cuestionado los primeros estudios de Hill et al., y investigaciones más recientes, realizadas principalmente por el profesor Noakes, han hecho que muchas personas reconsideren las principales limitaciones del rendimiento físico. 

Esta publicación examinará las teorías y afirmaciones actuales sobre los factores limitantes del rendimiento físico, centrándose principalmente en los factores que influyen en el consumo de oxígeno y la demanda muscular. La segunda parte del artículo revisará la investigación actual, derivada principalmente de los estudios realizados por Bassett et al. y Noakes, para identificar y cuestionar la teoría actual sobre los factores limitantes del rendimiento físico. 



Consumo máximo de oxígeno y demanda muscular: 
Antecedentes y teoría actual 


Noakes (1987) destacó la importancia que tienen los factores limitantes de la captación de oxígeno y la demanda muscular en el rendimiento, al informar que:

‘'Las mejoras en el VO2máx que resultan del entrenamiento físico u otras intervenciones se han explicado sobre la base de una mejora en el suministro de oxígeno a los tejidos o de adaptaciones periféricas que incluyen una mayor capilarización muscular y una mayor capacidad oxidativa mitocondrial'. 

NOAKES (1987)

El consumo máximo de oxígeno se define como "la tasa más alta a la que el cuerpo puede absorber y utilizar oxígeno durante el ejercicio intenso".‘ Bassett y otros (2000). Se conoce más comúnmente como VO2máx y se utiliza con frecuencia para indicar la capacidad cardiorrespiratoria de un individuo. Por ello, ha habido un gran interés en identificar los factores fisiológicos que limitan el VO2máx y determinar su papel en el rendimiento de resistencia. La investigación actual está dividida en cuanto a si el VO2máx es el factor determinante del rendimiento de resistencia: Noakes (1987) afirma que ‘el consumo máximo de oxígeno no limita el rendimiento de resistencia’, y Bassett et al. (2000) afirman que ‘extensas investigaciones han demostrado que el rendimiento en pruebas de resistencia está limitado por el aporte de oxígeno’. 

Si queremos determinar el papel que desempeñan el consumo máximo de oxígeno y diversos factores musculares en el rendimiento de resistencia, necesitamos comprender sus factores limitantes y el papel que desempeñan en el proceso. 

Sobre esta cuestión, Bassett et al (2000) afirmaron que

‘'La vía del O2 desde la atmósfera hasta las mitocondrias contiene una serie de pasos, cada uno de los cuales podría representar un impedimento potencial para el flujo de O2'.

Después de leer una gran cantidad de artículos sobre los factores limitantes de la absorción de oxígeno, parece haber tres variables del proceso de transporte de oxígeno que se discuten regularmente. 

1) La capacidad de difusión pulmonar

Según Bassett et al. (2000), ‘en una persona promedio que se ejercita a nivel del mar, los pulmones realizan su función de saturar la sangre arterial con O₂ de forma excelente. Incluso durante el trabajo máximo, la saturación arterial de O₂ se mantiene alrededor de 951TP₂T’. Si bien los atletas sin entrenamiento trabajan eficientemente a nivel del mar, Dempsey et al. (1984) afirmaron que ‘los atletas de élite tienen mayor probabilidad de sufrir desaturación arterial de O₂ durante el trabajo máximo en comparación con los individuos sin entrenamiento’. 

Esto se debe a que las personas entrenadas tienen un gasto cardíaco máximo mucho mayor que las personas no entrenadas: 40 L-min–1 en comparación con 25 L-min–1 (Brooks et al., 1996). Sobre este tema, Dempsey et al. (1984) afirmaron: ‘Esto provoca una disminución del tiempo de tránsito de los glóbulos rojos en el capilar pulmonar. En consecuencia, puede que no haya tiempo suficiente para saturar completamente la sangre con O2 antes de que salga del capilar pulmonar’. 

De acuerdo a Poderes (1989), Esta limitación pulmonar puede superarse con aire enriquecido con O₂. Powers (1989) también afirmó que la capacidad para hacer ejercicio puede aumentarse con O₂ suplementario, lo que incrementa la fuerza impulsora para la difusión de O₂ en la sangre. 

La capacidad de aumentar la capacidad de ejercicio de esta manera muestra la presencia de una limitación pulmonar en el rendimiento. 

2) Gasto cardíaco máximo

Las primeras investigaciones de Hill et al. (1923) especularon que era posible alcanzar valores de gasto cardíaco máximo de 30 a 40 L-min⁻¹ en atletas entrenados. Esta investigación se basó en el conocimiento de la ecuación de Fick (véase el apéndice I) y asumió valores de VO2máx, contenido de oxígeno arterial y contenido de oxígeno venoso mixto. 

El efecto que el gasto cardíaco tiene en el VO2máx de un atleta es uno que ha recibido muchos estudios longitudinales dirigidos a identificarlo como un imitador del rendimiento. Saltin et al (1968) examinaron el VO2máx en individuos sedentarios después de 20 días de reposo en cama y 50 días de entrenamiento. La diferencia en el VO2máx entre el estado desacondicionado y entrenado resultó principalmente de una diferencia en el gasto cardíaco. Estos hallazgos fueron repetidos por Ekblom et al (1968) quienes llevaron a cabo un estudio similar y encontraron que 16 semanas de entrenamiento físico aumentaron el VO2máx de 3,15 a 3,68 L – min –1. Esta mejora en el VO2 resultó de un aumento de 8,01 TP3T en el gasto cardíaco y un aumento de 3,61 TP3T en una diferencia de – VO2.

Para respaldar la teoría de que una diferencia de VO2 no es una variable que determine el VO2máx, reportada por Saltin et al. (1968), Cerretelli et al. (1987) afirmaron que ‘el contenido de oxígeno en la sangre arterial es de aproximadamente 200 ml de O2 –L-; en la sangre venosa que drena de los músculos que trabajan al máximo, cae a 20-30 ml de O2’. Esto también fue respaldado por Brooks et al. (1996), quienes afirmaron que ‘en la mayoría de las personas sanas que viven a nivel del mar, la capacidad de oxígeno de la sangre es de aproximadamente 18-30 ml en los músculos que trabajan al máximo’. Estos resultados muestran que durante el ejercicio intenso, hay pocas cantidades de oxígeno disponibles para ser extraídas de la sangre. 

Para concluir sus resultados, Cerretelli et al. (1987) afirmaron que ‘el mecanismo principal para el aumento del VO2máx con el entrenamiento debe ser un aumento del flujo sanguíneo’. Esta conclusión fue respaldada por Bassett et al. (2000), quienes afirmaron que ‘se estima que entre el 70 y el 851 TP3T de la limitación del VO2máx está relacionada con el gasto cardíaco máximo’. 

3) Capacidad de transporte de oxígeno

Otro método para alterar el transporte de O₂ a los músculos activos es aumentar la capacidad total de transporte de oxígeno de la sangre. Esta capacidad también determina el consumo máximo de oxígeno del atleta. Este aspecto ha recibido mucha atención por razones equivocadas, ya que la eritrocitemia inducida, comúnmente conocida como dopaje sanguíneo, ha sido una forma común de mejorar el rendimiento físico en los últimos años. Atletas y deportistas han utilizado este método para obtener una ventaja injusta sobre sus oponentes, y suele ser difícil de detectar. 

Según Gledhill (1985), el dopaje sanguíneo es ‘la práctica de aumentar artificialmente el volumen total de glóbulos rojos de una persona mediante su extracción, almacenamiento y posterior reinfusión’. Se ha demostrado que este procedimiento aumenta el VO2máx en 4,91 TP3T (Gledhill, 1985).

En el dopaje sanguíneo, se extrae y almacena sangre. Una vez que el volumen sanguíneo y los glóbulos rojos de la persona alcanzan sus niveles normales, se reinfunden los glóbulos rojos almacenados, aumentando así la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. Otra forma de ajustar los niveles de glóbulos rojos presentes en la sangre es tomar el fármaco eritropoyetina, a menudo conocido como EPO. Al tomar EPO, se aumenta la producción de glóbulos rojos, lo que produce los mismos beneficios que el dopaje sanguíneo. El consumo de este fármaco también es ilegal, pero es más fácil de detectar que el dopaje sanguíneo. 

En conclusión, parece que existen diversas técnicas y estrategias que pueden adoptarse para manipular la capacidad de transporte de oxígeno. Desafortunadamente, muchas de estas técnicas son ilegales y otorgan a los atletas ventajas injustas sobre otros. Dejando de lado las cuestiones éticas, la evidencia mostrada anteriormente demuestra que la manipulación de la capacidad de transporte de oxígeno es un importante limitante para el rendimiento físico, en particular en las pruebas de resistencia. Esta fue también la conclusión de Bassett et al. (2000), quienes afirmaron que ‘la evidencia de que el VO2máx está limitado por el gasto cardíaco, la capacidad de transporte de oxígeno y, en algunos casos, el sistema pulmonar, es innegable’. 

Factores musculares y sus limitaciones. Desde que Noakes (1987) cuestionó las teorías de Hill et al. (1923), hemos cobrado mayor conciencia de la posibilidad de que diversos factores musculares sean el principal factor limitante del rendimiento físico. Diversas teorías y opiniones planteadas en las perspectivas contemporáneas de Noakes han obligado a los profesionales a considerar los diferentes efectos que los distintos factores musculares tienen en el rendimiento general. 

1) Niveles de enzimas mitocondriales 
Se han realizado numerosos estudios para identificar el efecto de los diferentes niveles de enzimas mitocondriales en los músculos activos. La teoría afirma que un mayor nivel de enzimas mitocondriales permitirá extraer más O₂ de la sangre y utilizarlo más rápidamente, pero ¿influye esto en el VO₂máx. general? Esta teoría fue investigada y respaldada posteriormente por Holloszy et al. (1984), quienes afirmaron que ‘el aumento de las mitocondrias musculares puede permitir una extracción ligeramente mayor de O₂ de la sangre por parte de los músculos activos, contribuyendo así ligeramente a un aumento del VO₂máx.’.

mitocondrias

Sobre este tema, Saltin et al. (1977) hallaron que ‘solo hay un aumento moderado del VO2máx (20-40%) a pesar de un aumento de 2:2 veces en las enzimas mitocondriales’. Esto concuerda con la idea de que el VO2máx está limitado por el aporte de oxígeno y no por las mitocondrias musculares. Esto también fue respaldado por Bassett et al. (2000), quienes hallaron que ‘el VO2máx está limitado por el aporte de oxígeno y no por la capacidad de las mitocondrias para consumirlo’. 

2) Gradientes de difusión periférica 
En una investigación realizada para analizar los factores limitantes del VO2máx, Honig et al (1992) encontraron que "el sitio principal de resistencia a la difusión de O2 ocurre entre la superficie del glóbulo rojo y el sarcolema".

Debido a estos resultados, concluyeron que ‘el aporte de O2 no es el factor limitante, y simplemente aumentar el flujo sanguíneo al músculo aislado no es suficiente para provocar un aumento del VO2’. Esta opinión también fue compartida por Bassett et al. (1997), quienes afirmaron que ’sin un gradiente de difusión periférica, la captación de oxígeno no aumentará‘. De los dos principales limitadores musculares, los gradientes de difusión periférica y los niveles de enzimas mitocondriales, aún no está claro en qué medida estos factores musculares inhiben el rendimiento en comparación con el transporte de oxígeno. Sobre este tema, Honig et al. concluyeron que ’el VO2máx es una propiedad distribuida, que depende de la interacción del transporte de O2 y la captación mitocondrial de O2. Sin embargo, no podemos determinar cuál de estos dos factores limita el VO2máx en el ser humano que realiza un esfuerzo máximo». 

El metabolismo celular como factor limitante 
Noakes (1987) ha afirmado en diversas investigaciones que ‘el suministro de oxígeno no limita ni el VO2máx ni el rendimiento de resistencia’. Más bien, los factores limitantes son biomecánicos. Según Brooks et al. (1996), ‘los factores limitantes incluyen disminuciones en la frecuencia y la fuerza de la actividad del ciclo de puentes cruzados miofibrilares’.

Brooks et al (1996) también afirmaron que

“Otros factores limitantes pueden ser los mecanismos de transporte de calcio o la disminución de la actividad de la ATPasa miofibrilar”

Esta evidencia muestra que hay otros factores fisiológicos a discutir, en términos de limitadores del rendimiento, además del suministro de oxígeno y los factores musculares. 

Limitaciones centrales o periféricas 
Este sigue siendo un área que ha generado mucho debate en cuanto a si los factores centrales son el principal factor limitante, en lugar de los periféricos. La mayor parte de la investigación actual se ha publicado y posteriormente se ha refutado en relación con la técnica o los resultados inadecuados. Las primeras investigaciones fueron realizadas por Saltin et al. (1976), quienes realizaron estudios que examinaron los efectos del rendimiento en ciclismo a una pierna sobre el VO2máx. 

Los resultados destacaron un aumento de 23% en comparación con un aumento de 7% en la pierna de control. Los autores concluyeron que ‘la disparidad entre las piernas se atribuyó a adaptaciones periféricas que se produjeron en el músculo esquelético entrenado’. Y que ‘los factores periféricos fueron dominantes en la limitación del VO2máx’. Estos resultados son similares al estudio previamente mencionado de Secher et al. (1979), quienes hallaron que la principal limitación se debía a factores periféricos. Esta área no ha recibido tanta investigación como la del sistema cardiorrespiratorio debido a la dificultad asociada con la evaluación de factores centrales y periféricos, y la facilidad para evaluar todas las áreas del sistema cardiorrespiratorio. 



Revisión crítica de los factores limitantes del rendimiento físico 


‘'Clásico vs. Contemporáneo'’ 
En los últimos años, las teorías clásicas de Hill et al. (1923) han sido objeto de escrutinio en cuanto a su veracidad y precisión. La importancia de esta investigación temprana fue destacada por Bassett et al. (1997), quienes afirmaron que ‘Hill et al. fueron de los primeros en describir el concepto de un límite superior a la capacidad del cuerpo para consumir oxígeno’. Este cuestionamiento de la teoría, que proporcionó una comprensión temprana del papel del consumo máximo de oxígeno, ha llevado a muchos investigadores a revisar su comprensión actual de los factores limitantes del rendimiento físico. La visión contemporánea de Noakes sobre los factores limitantes es la siguiente. 

Noakes creía que la fatiga causada por el ejercicio no estaba controlada por los músculos o el corazón, sino por un "regulador" en el cerebro que protege contra el agotamiento e induce a los músculos a dejar de funcionar.

Según Noakes (1987), ‘el cerebro tiene el control total y regula la cantidad de esfuerzo que se invierte en el ejercicio’. Concluyó: ‘Toda la evidencia demuestra que el cerebro solo permite utilizar una pequeña cantidad de masa muscular —aproximadamente 20%— después de tan solo 30 segundos. Si se continúa, se producirá demasiado calor, se sobrecargará el corazón y este podría llegar a fallar’. 

Desde que Noakes (1987) publicó sus perspectivas contemporáneas sobre los factores limitantes, muchos investigadores han coincidido con sus ideas o han defendido las teorías originales de Hill y Lupton (1923), que han proporcionado la teoría básica de la mayor parte de sus investigaciones. Tras analizar los artículos publicados, parece que se están debatiendo factores limitantes clave. 

En esta sección se analizará la evidencia proporcionada por una serie de artículos de investigación para determinar qué factores determinan el rendimiento físico y tratar de responder las preguntas clave que se plantean regularmente en la investigación actual. 

1) ¿La meseta del VO2 es una prueba de una limitación cardiorrespiratoria? 
Esta pregunta se basa en la creencia de que el rendimiento máximo en el ejercicio está limitado por la incapacidad de proporcionar oxígeno a los músculos activos a un ritmo acorde con la demanda. Esta creencia es el principal factor cuestionado por Noakes (1987), quien afirmó que ‘una de las creencias más fundamentales en la fisiología del ejercicio es que el rendimiento durante el ejercicio máximo de corta duración está limitado por la incapacidad del corazón y los pulmones de proporcionar oxígeno a un ritmo suficientemente rápido como para impulsar la producción de energía de la masa muscular activa’. 

Esta creencia se originó en Hill et al (1923) y es una de las teorías clave que deben cuestionarse. 

Uno de los errores más comunes en el tema del "fenómeno de meseta" es creer que Hill et al. (1923) publicaron datos que afirmaban mostrar una meseta durante un experimento de consumo máximo de oxígeno. Esto es falso, y los autores, de hecho, creían que no existía una meseta en los datos. Según Noakes (1987), "los autores creían que no existía un "fenómeno de meseta" y que los humanos alcanzaban un valor máximo de 4 L-min. El consumo de oxígeno alcanza su valor máximo, que en individuos atléticos de aproximadamente 75 kg se mantiene sorprendentemente constante en torno a los 4 L-min". 

En respuesta a esto, Bassett et al. (1997) afirmaron que ‘incluso en condiciones de laboratorio cuidadosamente controladas, un porcentaje variable (30-95%) de sujetos presenta una meseta en el VO2 al final de una prueba de ejercicio gradual’. Parece que cada autor, Bassett y Noakes, ha interpretado los datos de forma diferente y ha llegado a su propia conclusión radicalmente distinta. Parece que Noakes llegó a esta conclusión erróneamente. Sobre este tema, Bassett et al. (1997) afirmaron que ‘Noakes optó por reajustar los datos de velocidad de Hill frente a VO2 mediante una ecuación lineal. Nos desconcierta esta reinterpretación de los datos de AV Hills, ya que parece estar sesgada hacia la idea de que no existe una meseta’. 

Después de Hill et al., se han realizado numerosos estudios en este ámbito y muchos investigadores antes de Noakes cuestionaron la teoría. 

Durante su estudio, Taylor et al. (1955) concluyeron que pudieron encontrar una meseta en 108 de sus sujetos. En aquel momento, esto parecía una prueba de su existencia, pero según Wyndhan (1959), se recomendó que los resultados obtenidos se trataran con cautela. Un estudio realizado por Cumming et al. (1972) descubrió que solo el 43% mostraba el equivalente a un fenómeno de meseta. 

Para concluir su estudio, el autor afirmó que ‘la meseta es teóricamente exacta, pero en la práctica lo es mucho menos’. Resultados similares obtuvieron Freedson et al. (1986), quienes hallaron que ‘menos de 40% de 301 adultos sometidos a pruebas de ejercicio máximo mostraron una meseta en el consumo de oxígeno’. 

Parece que muchos investigadores han experimentado estancamientos en sus sujetos durante pruebas máximas, pero no parece ser una variable importante que limite el rendimiento máximo. Si los estudios han registrado que menos del 50% de sus sujetos experimentaron estancamiento en la utilización de oxígeno, debe haber otras variables que limiten el rendimiento. 

Esta opinión también la muestran Bassett et al (1997), quienes afirmaron que

‘'El VO2máx establece el límite superior de producción de energía para los eventos de resistencia, pero no determina el rendimiento final'. 

Bassett 1997

Esto aplica al rendimiento físico realizado a nivel del mar, y existen diferentes factores limitantes en cuanto al rendimiento a diferentes altitudes o climas. A mayor altitud, la disminución del gradiente de PO2 entre el alvéolo y el capilar pulmonar puede resultar en una limitación de la difusión pulmonar (Bassett, 1997). 

2) ¿Es el sistema cardiorrespiratorio la principal limitación? 
Parece que la creencia popular es que el sistema cardiorrespiratorio es el principal factor limitante del rendimiento físico. Según Wagner et al. (1991), ‘el VO2máx debe determinarse por la capacidad de suministrar O2 a las mitocondrias musculares a través del sistema de transporte, más que por las propiedades de la maquinaria contráctil muscular’. 

Como ya se mencionó, el gasto cardíaco de un atleta es un factor limitante, ya que un gasto cardíaco elevado puede impedir la saturación completa de O₂ en la sangre. Sobre este tema, Hill et al. (1923) propusieron que el gasto cardíaco máximo era el principal factor que explicaba las diferencias individuales en el VO₂máx. Esta opinión fue respaldada por la investigación de Lindhard (1984), quien midió un gasto cardíaco de 20 L₁min₁ en sujetos promedio durante el ejercicio y demostró la fuerte relación lineal entre el gasto cardíaco y el VO₂. Si bien un gasto cardíaco elevado es un factor limitante, además del aire enriquecido con O₂, se utilizan betabloqueantes para controlarlo. 

Una investigación en este ámbito realizada por Tesch (1985) indicó que ‘los betabloqueantes pueden reducir la frecuencia cardíaca máxima entre 25 y 30 μg/dL, lo que reduce el gasto cardíaco entre 15 y 20 μg/dL’. Esta limitación es una forma eficaz de mejorar la capacidad de saturar la sangre con oxígeno, pero resulta poco práctica, ya que es ilegal en el deporte profesional. 

Una investigación realizada por Secher et al. (1979) demostró las limitaciones del sistema cardiorrespiratorio en el rendimiento. Siete sujetos pedalearon durante 20 minutos, y durante los primeros 10 minutos pedalearon a aproximadamente 681 TP3T del VO2máx de sus piernas. Posteriormente, añadieron pedaleo con las manivelas, manteniendo la misma potencia en las piernas. Los resultados mostraron que el gasto cardíaco no pudo satisfacer las demandas de la masa muscular combinada y, al mismo tiempo, mantener la presión arterial. 

Los resultados no fueron respaldados por Bergh et al (1999) quienes afirmaron que "agregar ejercicio máximo de brazos al ejercicio máximo de piernas no aumenta el consumo máximo de oxígeno más de lo esperado". 

Esta limitación del sistema cardiorrespiratorio en contraste con la siguiente evidencia que apoya que el sistema esquelético trabaja de manera eficiente durante el ejercicio intenso ha demostrado las principales limitaciones presentes. 

Según Bassett et al. (2000), si se realizan extensiones de rodilla aisladas con una pierna, la masa muscular activa es de tan solo 2-3 kg. En estas condiciones, el flujo sanguíneo alcanza los 240 ml por 100 g de tejido, y el consumo de oxígeno puede alcanzar valores de 300-400 ml/kg-1 min. 

Bassett et al (2000), quienes revisaron los dos estudios, afirmaron que "demuestran que el sistema cardiorrespiratorio central es el determinante principal del VO2máx en el individuo promedio que realiza actividades de grandes grupos musculares". 

Esta conclusión también fue encontrada por Rowell et al (1986) quienes afirmaron que 'hoy en día, la mayoría de los fisiólogos creen que la capacidad del sistema cardiorrespiratorio para transportar oxígeno a los tejidos es el determinante principal del VO2max'. 

Conclusión 
Siento que, tras leer la gran cantidad de investigaciones sobre los límites del rendimiento humano, no parece haber una teoría común adoptada. Siempre parece haber, como afirmó Bassett sobre Noakes, ‘iconoclastas’ que buscan desacreditar la evidencia en cuanto se publica. 

Si quiero establecer mi propia opinión sobre el tema, tendré que descartar gran parte de la evidencia publicada tanto por Noakes como por Bassett et al., ya que parecen haber perdido la perspectiva de lo que pretendían. Las constantes refutaciones publicadas por ambos autores parecían centrarse más en refutar al otro que en demostrar realmente cuáles son las limitaciones clave. 

Considero que la evidencia que he recopilado y presentado me ha llevado a creer que el principal factor que influye en el rendimiento físico es el sistema cardiorrespiratorio. Numerosos estudios han concluido que el gasto cardíaco y la difusión pulmonar están vinculados, siendo juntos el principal factor. Esto, a su vez, conlleva otra limitación del rendimiento, relacionada con los niveles de enzimas mitocondriales. 

No existe un único factor principal que limite el rendimiento, sino muchos que influyen en distinta medida. Una comparación sería la de un efecto de "telaraña", donde muchos factores en conjunto crean el producto final, y una debilidad en un área puede afectar la estructura general. 

He demostrado evidencia que indica que un mayor nivel de enzimas mitocondriales no necesariamente conduce a una mayor eficiencia en la eliminación de O₂ de la sangre ni a la prevención de la acumulación de ácido láctico. Esto se demostró en estudios que he incluido previamente, lo que demuestra que no puede considerarse un factor limitante principal debido a su dependencia de otras variables. 

Debo decir, sin embargo, que creo que se le debe reconocer a Noakes el mérito de desafiar las teorías originales de Hill et al. y los principios fundamentales, pero creo que a menudo ha manipulado hallazgos y declaraciones para adaptarlos a sus propias opiniones contemporáneas. 

Esta opinión fue compartida por Bergh et al. (1999), quienes afirmaron que ‘el razonamiento de Noakes no respetaba adecuadamente los principios fundamentales básicos’. Bergh et al. también afirmaron que ‘sus dos artículos (de Noakes) demuestran las consecuencias de violar dichos principios fundamentales’. Por lo tanto, ni su evaluación de los puntos de vista clásicos frente a los contemporáneos ni su rechazo de lo que él denomina modelos ‘cardiovasculares/anaeróbicos’ resultan convincentes.



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